Las tiendas de barrio mejores que los supermercados para nuestra sociabilidad
Tengo la inmensa suerte (o desgracia, según quien lo mire) de vivir lejos de la gran ciudad. No es que viva en una casa solitaria perdida en lo alto de un monte, sino que vivo en una "barriada".
No sé si en todos los puntos de España se conocerá por el mismo nombre, así que os explico que una "barriada" es un barrio algo alejado del pueblo (sí, del pueblo, no de la ciudad) compuesto por pocas calles y casas.
En mi caso no conozco a todos los vecinos ni todas las calles, así que supongo que es una barriada "grande".
Allí no hay sitio para grandes supermercados, ni grandes aparcamientos, ni grandes...en realidad, lo más grande que hay es el parque donde sitúan año tras año la "feria" y un descampado para las reuniones de caballistas que a su vez utilizan como aparcamiento para la "feria".
Volviendo al tema de los supermercados, lo más grande que hay es un Discor, que incluso vende bombonas de butano y que tiene impregnado el olor de las tiendas de alimentación de los campings. Además de este "súper" que no tiene carnes, ni pescados, ni...en fin, que son 4 estanterías y las bombonas fuera, lo demás son tiendas con un solo mostrador, o las antiguas cocheras reformadas para dar cabida a la venta de naranjas, limones, fideos, harina y poco más. Por cierto, las frutas y verduras que se venden en estas tiendas son del propio terreno del que las vende, por lo que nada de pensar en comprar naranjas en Agosto o lechugas en Marzo. Eso sí, no entienden de horarios. Si tienen la puerta abierta, puedes comprar, si la tiene cerrada...prueba a pegar o vuelve a una hora más prudente. No hay más.
Con respecto a las carnicerías y pescaderías de la zona,...me contaba una mujer nacida y crecida allí que una vecina había puesto una pescadería muy grande (toda la cochera) y que a los pocos meses tuvo que cerrarla porque no había gente suficiente como para que el negocio funcionara. Que lo mejor era comprar pescado en el pueblo o al pescadero que pasaba dos veces por semana por las calles (y que te vende en una furgoneta un pescado buenísimo).
La carnicería todavía la ando buscando, así que os podéis hacer una idea...en otra cochera, pero todavía no la he encontrado abierta.
Panaderías hay varias, y mi favorita, "La Despensa del Artesano" en la que ellos no hacen el pan, pero lo terminan de cocer, tienen un pan (y pasteles, jeje) muy, pero que muy buenos.
Si, por ejemplo, tienes el estómago pesado y quieres comprarte una tónica, tienes que irte al bar, porque no hay tienda que lo tenga. Con respecto a los precios andan más o menos, aunque algo más caros por la falta de volumen de ventas.
Sin embargo, últimamente vengo pensando de nuevo en el trato. No hace mucho hicimos la compra en Carrefour y, para variar, me dieron las horas de cierre del establecimiento, con lo que mientras estaba en la cola me dio tiempo para echar un vistazo a las caras y las conversaciones. La gente hablaba entre sí, pero no con las cajeras. No había trato "humano", incluso alguno las trataba como si fueran "algo más" del establecimiento, sin mirarles a los ojos, sonreirles o darles las gracias por prestarles el bolígrafo para firmar. Me resultó triste.
En mi barriada no sales de un establecimiento sin dar las gracias, decir "hasta luego" o preguntarle si tiene mejor la muñeca que tenía lastimada.
Cuando compras por ejemplo un melón, la siguiente vez te preguntan por cómo estaba o si salió bueno. En la frutería miran cada producto que te dan antes de dártelo (así haya algo de cola) para que te lleves lo mejor. Si le dices que quieres uvas dulces repasan toda la caja para darte las más "pasaitas". Si les dices que la sandía no estaba tan buena como te dijeron, te bajan de precio la siguiente para "compensar". Es otro trato.
Los tratos y negocios se hacen de uno en uno, no en masa. No miran tanto por las estadísticas, ni tienen tarjetas de socio (que vienen muy bien para los descuentos), sino que tienen un trato muy humano.
No hace demasiado cayó en mis manos un libro del filósofo Lanza del Vasto, en el que dice, entre otras muchísimas cosas, que el hombre está hecho para ser sociable, pero en sociedades de no más de 50 miembros. A partir de ahí hacia arriba, se empieza a desvirtuar porque no podemos "controlar" más población a nuestro alrededor y nos volvemos cada vez más "vacíos" o mediocres. Socialmente hablando, claro.
¿Acabaremos tendiendo a poblaciones más pequeñas en las que la producción sea local? ¿qué pasaría en tal caso con ciudades como Madrid o Barcelona? ¿Tiene sentido este modelo civil de cara a la alimentación de sus componentes?
El valor añadido de los supermercados
Hoy ha salido un pequeño estudio que ha hecho FACUA sobre los precios de la carne, pescado y verduras en los dos principales mercados de Málaga y Mercadona.
Como resultado, sostienen que es más aconsejable comprar la carne en Mercadona, los pescados en Huelin y la verdura en Atarazanas.
Los consumidores sabemos que es más que conveniente comprar en más de un lugar si queremos ahorrar a final de mes en la cesta de la compra. Sin embargo, además del precio, tenemos que tener en cuenta una cosa: la calidad.
Y es que no es lo mismo un pollo del Mercadona que uno de Atarazanas o Huelin. Eso lo sabemos todos. Ni los huevos tampoco son iguales, ni la ternera, ni el pescado,…
Muchos usuarios de Yibril nos han comentado que aunque en un sitio lo tengas más barato que en otro, ellos compran la carne en la carnicería de la esquina, las verduras en “Frutería Loli” y el pescado en el mercado.
La verdad es que resulta de lo más lógico este planteamiento. Es como acudir a un fontanero-albañil-carpintero para que te haga la reforma de tu casa en lugar de llamar a un fontanero, un albañil y un carpintero por separado.
Si vas sin tiempo y dependiendo de tu presupuesto, puede que te interese el que te hace las tres cosas, pero sabes que lo más conveniente es acudir a cada uno de los profesionales por separado.
Con esto no quiero decir que Mercadona, Carrefour, Lidl o Alcampo (por poner algunos ejemplos) no tengan buenos productos en cuanto a carne, pescados y verduras se refiere. Sin embargo, su fuerza no radica tanto en la calidad de los productos como en los precios y en que lo tengamos todo en un mismo lugar. Eso lo saben.
Otros supermercados como Supercor han cogido una política ligeramente distinta. Ellos no pretenden competir solamente en calidad, sino que quieren ofrecerle a sus clientes algo más, un valor añadido que haga que prefieran comprarles la carne, verduras y pescados a ellos en lugar de a la “Frutería Loli”. ¿Qué cómo lo hacen? Por ejemplo los mejillones. Un usuario de Yibril nos dio el chivatazo que por lo mismo que compras un kilo de mejillones en Mercadona, no solo los compras más grandes en Supercor, sino que además te los cuecen en el momento, te los abren, los que estén malos te los tiran (y descuenta del precio total) y te los presentan en una bandeja plastificada.
Eso sí, mientras te los cuecen puedes “aprovechar” y darte una vuelta por el súper por si hubiera algo más que pudieras “necesitar”.
Ahora bien, si esta fuera la política de todos los supermercados, ¿qué ocurriría con la carnicería de la esquina? ¿Dónde está “su valor añadido”?
Evidentemente, las “tiendas de barrio”, tienen la cercanía con el cliente. No son cientos o miles los que pasan todos los días, por lo que nos tratan como si fuéramos únicos. Solo tenemos que ir cinco veces a la misma frutería para que la tendera nos pregunte si estamos bien, o nos comente que le han llegado los tomates que tanto nos gustan.
Imagen: http://clublarena.wordpress.com
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